Vaya al Contenido

El Lugar Secreto - Sitio oficial de Jaime Herrera Darcangeli

Saltar menú
Saltar menú
El Lugar Secreto — Sinopsis
Portada del libro El Lugar Secreto
Una aventura más allá del tiempo
  • Temas: amistad, valentía, secretos, duelo, memoria.
  • Público: +12 años.

Noel y su familia llegan a vivir a Los Peumos para empezar de nuevo y concentrarse en el futuro. Pero Noel encontrará en el desván un antiguo espejo que lo hará viajar –literalmente– al pasado, a la década de los 80, cuando la adolescente Enid vivía en esa casa. Nacerá entre ellos algo más que una amistad, teñida por un fatídico destino que Noel intentará evitar.
Ficha técnica

Título: El Lugar Secreto
Autor: Jaime Herrera Darcangeli
Género: Fantasía y misterio juvenil
Formato: Rústica con solapas / eBook
Extensión: 224 páginas
Edad recomendada: 12+
Editorial: Zig-Zag
Año: 2025
ISBN: 9561235668, 9789561235663

Disponibilidad: Lectura anticipada para mediadores y prensa.

Fragmento de lectura

Desperté sobresaltado. Afuera ya era de día y la caja musical, sin cuerda, había

enmudecido. En su lugar, una vibración distante se dejaba oír desde el entretecho.
Como una radio antigua que apenas sintonizaba, chirriante y muy molesta.
Decidido a despejar el misterio, salí de la cama con cuidado, respetando el sueño
de mi hermanita y casi tropecé con el saco de dormir de su amiga Macarena.
Fui al patio a buscar la escalera de tijeras que mi papá aún no devolvía y
comprobé el estado calamitoso en que lo dejó el batallón de paracaidistas. Íbamos
a estar como una semana limpiando.
Con el escobillón de la cocina, levanté la puerta trampa y trepé por la escalera. En
mi apuro, olvidé llevar la linterna amarilla.
Me di cuenta de mi error cuando penetré otra vez en ese desván olvidado. Todo
seguía igual excepto por el tocadiscos, que mi papá llevó a un servicio técnico, y la
maleta café que yo conservaba en mi pieza.
Algo brillaba entre las sombras, cortando la oscuridad con su brillo metálico.
Era el espejo trizado. Me acerqué con pasos inseguros, tratando de hacer el
menor ruido posible.
Su superficie estaba cubierta de vaho, una especie de neblina que se derramaba
por los bordes, humedeciendo el piso.
Los extraños sonidos discordantes provenían del interior. Se me antojaron
vagamente conocidos, pero de alguna manera deformados, como si vinieran
desde muy lejos.
Extendí la mano y toqué la extraña bruma que lo empañaba.
La música se hizo más clara y la niebla se retiró. La silueta de Enid D apareció en
su lugar, mirándome con ojos asombrados.
Retrocedí, espantado. La muchacha se encontraba dentro del espejo y estiraba
su mano hacia mí.
Regreso al contenido