Vaya al Contenido

La Hora Extraña - Sitio oficial de Jaime Herrera Darcangeli

Saltar menú
Saltar menú
Sinopsis
Felipe, un joven de 13 años, pasa sus vacaciones en el pueblo de Alborada. Durante su estancia, se enfrenta a fenómenos inexplicables relacionados con una misteriosa casa en una colina y el enigma de una niña desaparecida hace tiempo. Junto a sus amigos Estrella, Max y Basilio, Felipe se verá envuelto en una serie de apariciones y secretos que revelan la conexión del pueblo con su propia historia.
Edad sugerida: 11+ (lectores autónomos). Contiene suspenso, terror y situaciones inquietantes.
Autor: Jaime Herrera Darcangeli
Ilustraciones: Claudia Blin
Género: Antología de terror juvenil
Formato: Rústica con solapas / eBook
Páginas: 192
Editorial: Edebé Chile
Año: 2025 (reedición)
ISBN (impreso): 9789561810822
LA SOMBRA EN LA PARED
—La paloma voló por el amplio cielo portando, bien anudado en su patita, el importante mensaje de la princesa…
—¿Y qué pasó después, papá? — Inés sentía que se le cerraban los párpados de puro sueño, pero quería escuchar un poco más de lahistoria.
—Poco a poco, la valiente avecilla, empezó a divisar, más allá de las nubes, las altas cúpulas y almenas de los castillos de una ciudad dorada.
—¿Dorada? — Este cuento sí que era bonito.
—Exactamente. Y por eso le llamaban también La Ciudad Celestial.
El papá cerró el libro y sonrió.
—Pero ya es muy tarde y tienes que dormir, pequeña marmota. Si no lo haces… ¿Cuándo vas a crecer?
Inés se rio.
—¿Mañana seguimos?
—Prometido.
Su padre le dio un beso en la frente y la arropó bien. Era una noche helada.
—¿Quieres que encienda el espantacucos?
—Sí, papi, por favor.
El espantacucos de Inés tenía forma de erizo y se iluminaba como una esfera mágica repleta de púas sedosas. Había sido un regalo de su mamá. “La luz que espanta la oscuridad”, decía siempre.
El papá colocó el libro Antiguas historias vueltas a contar sobre el velador y apagó la lámpara de ositos. El brillo del erizo opacó en parte las sombras de la habitación.
—Hasta mañana, marmotita—le sonrió desde la puerta.
Inés escuchó los pasos de su padre alejarse por el corredor. Su habitación–estudio se encontraba al final del pasillo. Por eso siempre dejaba la puerta junta, para poder escucharla si necesitaba algo
durante la noche. A veces, se quedaba trabajando hasta tarde e Inés dormía sintiéndose doblemente segura.
Su casa, situada en la cima de una pequeña colina en las afueras del pueblo, era grande y muy cómoda, resguardada por una elevada tapia de color blanco. Un lugar tranquilo para vivir.
Si no fuera por el árbol que crecía justo fuera de su ventana, Inés no habría necesitado del espantacucos.
Información útil
Tiempo de respuesta: 2–3 días hábiles.
Temas: visitas a colegios, charlas, participación en ferias, cesión de derechos y traducciones.

También puedes escribir a contacto@jaimeherreradarcangeli.com.
Solicitudes y derechos





Acepto que mis datos sean utilizados para responder a mi solicitud.

Regreso al contenido